viernes, 27 de marzo de 2009

¡Estoy jugando! ¿Cómo que aprendo?



“No me interesa saber matemáticas, lo que yo quiero saber es cuantos quieren jugar con migo, entre cuantos equipos nos dividimos y cuantas horas nos restan para seguir divirtiéndonos”

Es muy probable que muy recientemente, hallamos oído a algún niño decir ¡vamos a jugar! con una emoción que nos fue muy difícil entender, y aun mas cuando sus amigos le contestaran mas emocionados ¡si vamos!; o que en algún parque observáramos a algunos niños jugando a algo que para nosotros no tiene sentido, pero para ellos es lo mejor que les podría pasar, realizándolo con tal entusiasmo y energía que después de un rato terminaran exhaustos pero aun con ganas de seguir desempeñando su actividad.
Tal vez para entender lo maravilloso del juego, sea necesario echar un vistazo al pasado y recordar un poco de lo que fue nuestra infancia.
Hay que entender la importancia del juego, no solo para los niños si no también para los adultos, aunque sean ellos los que menosprecian el juego y hacen que los niños también lo menosprecien

El niño y el adulto. Una línea delgada hacia el juego.
Cuando somos niños nuestros intereses se reducen demasiado y no nos importa lo que pasara mañana mientras tengamos la oportunidad de divertirnos, por que es jugando cuando podemos hacer lo que deseamos sin que los adultos nos repriman y nos digan que no debemos, pero aceptémoslo el niño no piensa solo se divierte.
Cuando se es niño el jugar se vuelve una necesidad, por que al estar rodeado por adultos el niño se siente frustrado e incomprendido, en un mundo donde todo esta planeado para que las cosas se haga como deben de ser.
Claro que el mundo del adulto y el del niño son muy diferentes, principalmente por que el adulto ya no puede hacer las cosas por que quiere sino por que es su obligación, mientras que el niño aun puede empezar por divertirse y dejar las tareas para después.
Aquí es donde aparece la importancia del juego, por que además de ser una necesidad prácticamente se vuelve una obligación, por que un niño que no juega no es un niño sano, un niño que no será capaz de desenvolverse en una sociedad exigente.
Para abordar esto tenemos que entender que por algo los niños aman jugar, y no se debe reprimir sus ganas de divertirse.
El juego en la infancia es muy importante, por que es cuando se puede ser o hacer lo que ellos se imaginen, por que prácticamente son en ese momento dueños del juego.
Esto es de mucha ayuda para su desarrollo, por que además de que se divierten sacan sus miedos y frustraciones, desarrollan habilidades indispensables para su vida futura; como el diferenciar la realidad de la fantasía, por que el niño se percata de que en el mundo real no puede volar o trepar muros, y solo es posible imaginándolo.
El niño aprende a conocerse a si mismo, ya que al jugar es conciente de hasta donde pueden llegar sus habilidades y puedan actuar de acuerdo a ellas, y si no pueden realizar una actividad ingeniárselas para participar.

El jugar, también le permite al niño explorar el mundo de los adultos hasta donde le es posible, para desarrollar su autonomía y la capacidad de relacionarse con los demás niños, sin la necesidad de que un adulto le diga como y con quien debe hacerlo.
Ahora bien, si el niño no tiene la oportunidad de jugar y divertirse, no podrá desenvolverse como un niño sano, ocasionándolo problemas en con forme va creciendo.
Todos los problemas que se van generando por la falta del juego se hacen más notorios en la vida adulta, una etapa en la que el ser humano ya no puede relajarse o jugar como antes, para poder des estresarse y olvidarse de los problemas por un momento, debe seguir con la rutina por mas fastidiado que este de realizar su trabajo.
Es obvio que el adulto ya no puede jugar como antes, pero aun así debe buscar un espacio para liberarse de la vida cotidiana aunque este ya no sea en si un juego.
Lo que generalmente se hace en el mundo de los adultos, es buscar una actividad que no queme mucho de su tiempo pero sea lo suficientemente agradable para él y lo alejen lo suficiente de sus actividades cotidianas.
Pero aun así, si en la infancia no se desenvolvió como quería o debería hacerlo, el adulto no encontrara una actividad del todo satisfactoria para él, que le sirva para relajación.
Porque pienso, que si en la niñez no encontró una satisfacción total, algo con que en realidad le divirtiera, el niño va perdiendo el interés por la diversión o va encontrando divertido algo que para la mayoría no lo es, y con el paso del tiempo se va sistematizando tanto que va perdiendo el valor de disfrutar, gozar y vivir la vida plenamente.

¿Juego para aprender?
Jugar es necesario, tanto para el niño como para el adulto, aunque para cada uno tiene un significado diferente. En el adulto el juego implica distracción, entretenimiento, descanso, alivio y distensión; un tomar distancia de sus preocupaciones y ocupaciones; un "perder el tiempo" de sus obligaciones de adulto para "ganarlo" en placer en tanto que es persona. Para el niño, en cambio, el juego es una función básica, un comportamiento totalizador que compromete sus percepciones, su sensibilidad, su motricidad, su inteligencia, su afectividad y su comunicación; no es un simple pasatiempo ni una distracción pasajera; mucho menos, una pérdida de tiempo.
La idea de jugar surge en el niño gracias a la necesidad e conocer y explorar el mundo a su manera, alejado de las normas y preocupaciones que le imponen los adultos.
Al principio para el niño el divertirse no es una forma de juego, es solo una manera de satisfacer sus necesidades haciendo lo que quiere hacer, cuando quiere o lo necesita.
El aun no conoce el concepto de juego o aprendizaje, simplemente se desenvuelve en su medio conociendo sin tener un fin especifico.
Inconscientemente el niño va aprendiendo cosas del mundo y sin darse cuenta ya sabe donde puede encontrar determinado objeto, como llegar de un lugar a otro y como debe comportarse con sus padres.
El niño desarrolla diversas habilidades, sin tener conciencia de en qué momento logro pasar de una habilidad básica a una compleja.

El papel del organizador.
Por medio del juego el niño expresa sus necesidades y deseos; revela quejas, temores y estados de ánimo que no puede comunicar a los demás directamente; descarga ansiedades y tensiones que no le resultan posibles de exteriorizar de otro modo; maneja y controla situaciones negativas y dolorosas que ha sufrido en silencio y sin poder defenderse, transformándose en sujeto activo de hechos que ha vivido pasivamente; metaboliza acontecimientos cotidianos difíciles de aceptar y asimilar; y elabora situaciones y experiencias traumáticas.
El niño necesita jugar para aprender. Pero así como aprende jugando, también tiene que aprender a jugar. Y es el adulto quien debe hacérselo posible.
Pero si como se decía anteriormente el adulto no tuvo una infancia plena, puede menospreciar al juego de una manera tal que no le permita al niño jugar en ningún momento, imponiéndole al niño que es una pérdida total de tiempo, reprimiéndolo y asignándole actividades que el niño no quiere realizar.
Por lo que es indispensable tener conciencia de que hay que proporcionar las condiciones, para que el juego no solo se vuelva divertido sino también educativo.

Para que el juego cumpla con los objetivos que hemos venido mencionando, es necesario que se den y que se crean, una serie de condiciones:
· Deben potenciar la creatividad.
· Deben permitir en primera instancia el desarrollo global del niño.
· Deben eliminar el exceso de competitividad y ser más cooperativo que lo competitivo.
· Debe ser gratificante, y por lo tanto motivantés y de interés para el alumno.
· Debe suponer un reto para el alumno (estímulo), pero que este sea alcanzable.
· Se debe buscar un correcto equilibrio entre la actividad ludo motriz y el descanso.

Debido a su carácter global, el juego debe ayudar y ayuda en el desarrollo de todos los ámbitos del niño:
Cognitivo:
· Conoce, domina y comprende el entorno
· Se descubre a sí mismo
· Obtiene nuevas experiencias que le ofrecen solucionar problemas
Motriz:
· Factor de estimulación
· Desarrollo percepción y confianza en el uso del cuerpo
Afectivo:
· Contribuye al equilibrio y dominio de sí mismo
· Refugio ante dificultades
· Entretenimiento, placer
· Le permite expresarse, liberar tensiones
Social
· Facilita el proceso de socialización
· Aprende normas de comportamiento
· Medio para explorar su rol en los grupos

Al niño no le importa que aprendizajes desarrolle mientras juega, le interesas que este sea divertido y satisfaga sus necesidades.

Conclusión.
El juego es indispensable tanto para la vida infantil como para la vida adulta, ya que es el medio principal para liberar las tenciones y preocupaciones de la vida cotidiana.
El ser humano es incapaz de desarrollar su vida sin la utilización del juego, es incapaz de disfrutar la vida si no tiene la oportunidad de disfrutar el juego y saber el significado de diversión.
Para el niño el juego es la forma de conocer el mundo, de tratar de entender el por qué de las cosas, el saber cómo y para que le sirve su cuerpo, y sus posibilidades de movilidad.
Cuanto más preservemos la inocencia infantil, y le ayudemos a vivir el período que le corresponde, más sano y mejor desarrollado estará el niño para enfrentar la vida adulta hacia la que se encamina.

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